Cuando el cuerpo grita lo que la mente no acepta (2º parte)

[wdi_feed id=»1″]Una vez sabemos que la somatizacion existe (te animo a leer el anterior articulo) debemos saber como identificarla.

Lo primero de todo, como ya indique en el anterior articulo, es acudir al medico. Cualquier paciente que me llega a consulta con dolores físicos deben acudir al medico para que descartemos que se deba a una problemática física. Una vez que hemos descartado cualquier patología del cuerpo es cuando podemos centrarnos en la mente.

¿Si no hay nada físico que me este ocasionando ese dolor…?¿Que lo esta ocasionando?

No es nada fácil saber de donde viene ese dolor de espalda crónico, o esa garganta enferma día si y día también. Para ello los psicólogos estamos altamente formados para poder, a través de diferentes métodos, averiguar que hay detrás de ese dolor, de esa molestia…que se le «escapa» al paciente.

Pérdidas no procesadas, historias de abusos, traumas, alto nivel de estrés, decepciones no resueltas…hay multitud de causas de muy diferentes niveles y/o importancia…no hace falta que sea un suceso altamente traumatico para somatizar, se puede somatizar por múltiples razones. Siempre recordar que cada persona es única y diferente por lo que tanto su mente como su cuerpo lo son también.

Los seres humanos necesitamos, de alguna manera, expresar lo que llevamos dentro. A veces surgen disociaciones (ya se hablara de ellas en próximos post) pero en otras ocasiones surgen dolores físicos.

Si, una vez descartado cualquier problema físico, no nos planteamos la posible existencia de algo psicológico que nos este causando dicho dolor, lo mas probable es que sigamos con ese dolor durante mucho tiempo y quizás incluso por abuso de medicamentos para intentar aliviarlo estemos perjudicando, mas que ayudando, a nuestro cuerpo.

¿Que hago si creo que puedo estar somatizando algo?

Como ya he dicho pero no me cansare de repetir: lo primero descartar cualquier problema físico. En caso de que no lo haya hecho usted lo mas probable y lógico es que su psicólogo se lo pida antes de iniciar cualquier proceso terapéutico.

Una vez descartado esto, acuda a un buen profesional. Alguien con el que se sienta comprendido, a gusto, alguien que le transmita seguridad y tranquilidad. Póngase en sus manos, dele toda la información que le solicite y a trabajar.

Cuando logramos averiguar la verdadera razón de ese dolor crónico y lo reprocesamos, en un altísimo porcentaje ese dolor mermará e incluso desaparecerá de tal manera que si en algún momento volviese quizás, entonces si, seria por algo físico.

El cuerpo muchas veces es nuestra alarma de que algo no va bien…párate a escucharle, no lo ignores…la solución puede estar mas cerca de lo que crees.

Nota adicional:

No confundir trastornos de síntomas somáticos con enfermedades como la fibromialgia o la fatiga crónica donde ya se ha demostrado que hay un componente físico real (independientemente de la parte psicológica que también conlleve).

 

Escribe un comentario